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4/1/10

Artículo publicado por Javier Marías en el Pais Semanal

LOS EXTERMINADORES DE TOROS

Resulta desalentador comprobar cómo el franquismo, o su espíritu dictatorial, sigue habitando entre nosotros, en nuestra sociedad y en nuestros demagógicos políticos. A todo el mundo se le llena la boca hablando de la libertad de expresión, pero casi nadie tolera que se le lleve la contraria, ni, aún más grave, que exista lo que, según cada cual, no debería existir. La próxima ley antitabaco, por ejemplo, de la que hablé hace unos meses, impide que existan locales en los que se reúnan los fumadores, en vez de aconsejar a los enemigos del humo que se abstengan de frecuentarlos, lo mismo que está vedado el acceso a los casinos y a los bares de topless, supongo, a los menores de edad, o que la mayoría de los heterosexuales procuran no entrar en sitios de ligue gay, porque allí nada se les ha perdido. Esa ley de Zapatero y Jiménez equivale a suprimir los lugares mencionados por si acaso a quien no le gustan se le ocurre meterse en ellos. Dicho sea de paso, mi artículo sobre dicha ley me costó, entre otros reproches, una ruin carta de la Presidenta de Nofumadores.org, en la que insinuaba que quizá yo cobraba de las compañías tabaqueras. De nuevo el espíritu totalitario: si alguien no opina como yo, será porque está comprado.
Vaya así por delante, en esta ocasión, que no soy aficionado a las corridas y que se cuentan con los dedos de las manos las veces en que he asistido a ellas, y sobraría algún que otro dedo. Tampoco tengo ningún contacto con el mundo del toreo ni desde luego he percibido un euro de nadie relacionado con él. Si las corridas se prohibieran, en nada cambiarían mi vida ni mis costumbres, luego carezco de todo interés personal o laboral en su permanencia. Pero tampoco tengo nada en contra de ellas, y en la iniciativa ciudadana de Cataluña que ha dado pie a que los políticos de esa autonomía aprueben debatir en su Parlamento su posible abolición en el territorio, sólo veo, por tanto, un afán más de prohibir aquello con lo que no se está de acuerdo, una muestra más del espíritu dictatorial y franquista que continúa anegándonos y envenenándonos.
Lejos de mi intención hablar de "tradición y cultura" o de "fiesta nacional", esa clase de argumento patriótico me causa alergia. En esa iniciativa se mezclan dos cosas: por un lado, la ignorancia deliberada e interesada de los nacionalistas e independentistas -es decir, su necedad, pues justamente eso significa "necio" en la certera definición del DRAE: "Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber"-, que los lleva a creer -o a fingirlo- que las corridas son algo netamente "español" y no catalán, cuando su afición y arraigo en Cataluña han sido siempre fortísimos y están bien documentados; por otro, la frivolidad extrema de quienes se llaman a sí mismos "animalistas" (no sé si el "ismo" está de sobra) y de los ecologistas. En lo que respecta a los segundos, ya ha señalado el filósofo Gómez Pin en este diario que, según preservadores del medio ambiente, economistas, ganaderos y veterinarios, "el mantenimiento de no pocas dehesas (parques auténticamente naturales, donde un animal criado por el hombre goza de condiciones para realizar su naturaleza específica...) sería inviable sin la fiesta de los toros". Si no hubiera ganaderías hace tiempo que esas dehesas estarían convertidas en urbanizaciones monstruosas, de esas que dicen combatir los ecologistas. En cuanto a los primeros, a los "defensores de los animales", me temo que en este caso se convierten más bien en su mayor amenaza y sus mayores enemigos. ¿Por qué creen que todavía existe el toro bravo o de lidia? Se lo cría y cuida artificialmente y con esmero tan sólo porque hay corridas y otros espectáculos taurinos en nuestro país. ¿Acaso se ve a esa bestia en Alemania, Italia, Gran Bretaña o Rusia, fuera -tal vez- de unos pocos ejemplares que se utilizan como sementales? El toro no viviría espontáneamente. No es un bicho que pueda andar suelto por los campos sin poner en grave peligro a la población humana, ni que pueda valerse enteramente por sí mismo. Si se prohibieran las corridas y dejara de haber ganaderías, ¿quiénes se ocuparían de ellos, de alimentarlos, cuidarlos y controlarlos? ¿Esos "animalistas" a los que hemos visto emocionarse consigo mismos tras la votación del Parlament de Cataluña? Seguro que no. ¿El Estado? No creo que se encargase de tarea tan costosa como improductiva, y, si lo hiciera, es muy probable que los mismos abolicionistas de hoy protestaran por el dispendio inútil a cargo de los contribuyentes.
Quienes quieren acabar con las corridas, en suma, lo que pretenden -o pueden conseguir sin darse cuenta- es extinguir una especie, que sin ellas no sobreviviría. A lo sumo se destinarían a sementales unos pocos toritos, y seguramente se sacrificaría en su nacimiento a la mayoría de los machos. En vez de hacerlo en la plaza, tras darles una vida plena y libre de más de cuatro años, se haría en secreto, nada más ser paridos. Si eso da buena conciencia a los antitaurinos, que me expliquen los motivos. Porque, suponiendo que los taurinos sean "torturadores de animales", los enemigos de las corridas resultarían ser exterminadores de animales. Y, francamente, entre los primeros y los segundos, prefiero con mucho a aquéllos, que al menos les causan una muerte en combate tras permitirles una vida. Éstos ni siquiera consentirían que tuviesen vida, ni que perdurase el toro bravo.

27/12/09

Articulo publicado en La Razón por el filósofo Francis Wolff

La Fiesta, ecología, pasión y muerte

Un día, un periodista me preguntó si la corrida era de derechas o de izquierdas. Había motivos para dudar: en Francia hay tantos aficionados de izquierdas como de derechas. Y la defensa de la tauromaquia es el único punto común político entre los cincuenta municipios que se han movilizado para que la UNESCO reconozca la Fiesta como patrimonio inmaterial de la humanidad.
Yo respondí: «No más que la ópera, el flamenco, o el ciclismo, los toros no son de derechas o de izquierdas. Sin embargo, hay partidos ecologistas que deberían reconocer en la Fiesta sus propios valores. Por desgracia, estos partidos suelen estar teñidos de una ideología animalista muy poco ecológica, y llenos de militantes que ignoran la realidad de la vida del toro en el campo y de su muerte en el ruedo».
Ecosistema único.
Los defensores de la corrida sí dirigen un combate ecologista. Primero, defienden una de las últimas formas de ganadería extensiva que existen en Europa, en la que cada animal dispone de entre una y tres hectáreas de territorio. Acabad con la corrida, y muchas de esas tierras hoy reservadas al toro de lidia se destinarán a una agricultura intensiva o industrial.
Acabad con las corridas y muchas delas tierras serán para la industria.
Defienden un ecosistema único, la dehesa, que es una verdadera reserva de fauna y flora a imagen de los grandes parques naturales protegidos.
También defienden la biodiversidad. El toro bravo constituye una variedad única de toro salvaje preservada gracias a las grandes ganaderías, y que quedaría condenada al matadero si se acabara con la Fiesta.
Es un caso único de ganadería que respeta casi todas las exigencias de la vida salvaje del animal (territorio, alimentación, etc) precisamente porque es necesario, en vista del futuro combate, preservar su instinto natural de agresividad y de desconfianza hacia todo intruso, en particular el hombre. El toro de combate es el único animal doméstico que para satisfacer las finalidades humanas para las que ha sido criado necesita que no se le domestique. Ha de ser criado lo más «naturalmente» posible - pues de no ser así, su combate en la arena sería imposible y la corrida perdería su sentido-.
Condena del animal
Existe espectáculo o arte más ecológico que la Fiesta? Seguramente no. Pero resulta que muchos ecologistas «olvidan» sus valores para adoptar valores animalistas opuestos. Defender la biodiversidad, el equilibrio de las especies y de los ecosistemas no tiene nada que ver con el hecho de ocuparse del destino individual de tal animal. No se puede salvar la especie «leopardo» y preocuparse del sino individual de las gacelas. Hay que elegir.
Para salvar el toro de lidia como especie, hay que sacrificar algunos ejemplares destinados a la arena más que al matadero. Resulta paradójico que para salvar a unos ejemplares haya que condenar toda la especie, tornada inútil, al matadero. Pero ¿no podemos compadecernos de la suerte de los animales? Por supuesto. Debemos devolver a nuestros perros y gatos el afecto que nos profesan; una especie de contrato moral afectivo nos une a estos animales de compañía, y claro que resulta cruel pegar a su perro o inmoral abandonarle en el área de servicio de una autopista.
Con los animales domésticos, tenemos otro tipo de contrato moral: nos dan lana, cuero o carne, a cambio de nuestra protección, una alimentación adaptada y condiciones de vida decentes. Resulta cruel criarles masivamente y reducirles a máquinas de carne. ¿Y con los toros bravos? Otro tipo de contrato nos une a ellos: respetar su bravura mientras viven y hasta en la muerte.
Por tanto, es moral criarlos de acuerdo a su naturaleza brava (libre, insumisa y rebelde) y sacrificarlos en un combate que les da sentido, importancia, gravedad; un cara a cara que respeta su naturaleza brava, y durante el cual el hombre arriesga su propia vida a la altura del respeto que éste tiene por la vida de su adversario. ¿No es eso más moral que la contención forzada y el sórdido silencio de un matadero? Que no guste la corrida por una cuestión de sensibilidad personal, es comprensible: todas las sensibilidades son respetables.
Calificar las corridas de tortura es un insulto a todos los torturados del mundo
A quienes lo ignoran todo sobre la corrida, las condiciones de vida o de muerte del toro, la ética del combate y su estética, a todos los que se imaginan un espectáculo cruel y sanguinario, sólo hay que aconsejarles que visiten algunas ganaderías o asistan a algunas tardes heroicas y grandiosas. Verán la comunión espiritual que rodea a este espectáculo desgarrador y sublime. Y si prefieren mantenerse alejados de los toros y conservar sus prejuicios, son libres, a condición de que su ignorancia no les haga intolerantes con quienes no piensan ni sienten como ellos.
Pero que algunos se atrevan a calificar de «tortura» el peligroso enfrentamiento del ruedo, donde el hombre arriesga su vida en cada instante, eso es una cuestión de mala fe. Es un insulto a todos los torturados de la tierra. Es querer invertir el sentido de las palabras: torturar es, sin correr ningún peligro, hacer sufrir a un adversario al que se ha dejado indefenso, mientras que lidiar un toro, consiste en que el animal pueda en todo momento atacar libremente a su oponente al que puede herir en cada instante, un animal cuya bravura y peligro se acrecientan según transcurre el combate.
Si fuera un buey, no dejaría de huir (y eso sí sería tortura) y entonces no habría corrida; si el toro fuera realmente torturado, huiría en lugar de redoblar esfuerzos y seguir luchando. Hablar de tortura para referirse a la corrida es atacar a todas esas actividades, sin embargo bien pacíficas, que implican la muerte de un animal, como la pesca con caña. ¿Se puede llamar torturadores a esos pescadores domingueros? ¡Los aficionados no disfrutan con las heridas del animal! Admiran la inteligencia del hombre, la bravura del animal, el valor de los combatientes, la transformación de una fuerza bruta en obra humana.
Los autoproclamados defensores de los animales, que se arrogan el monopolio de la moral y de los buenos sentimientos, como si nosotros, los aficionados, fuéramos insensibles e inmorales, todos esos animalistas, se compadecen quizá de los sufrimientos de algunos, pero ¿quieren de verdad a los animales por lo que son, lo que hacen y lo que encarnan? ¿Aceptan la animalidad en toda su diversidad o lo que quieren es reducirla al fantasma de amables animalillos de dibujos animados de Walt Disney?
Quien ama a los toros sabe que para ellos el peor de los males es el estrés que conlleva el confinamiento más que el «dolor», anestesiado por el combate y transformado en combatividad: el soldado -¡o el torero!- olvida sus heridas en el ardor de la batalla, son absorbidas por la acción y transformadas en actos.
Sinceridad
Seamos generosos y supongamos que todo el mundo es sincero, tanto los aficionados como los antitaurinos. Admitamos que todos aman al toro y quieren defenderlo. Unos ven en él un héroe que lucha, los otros una víctima a la que se mata. Pero eso sería imposible, tanto para unos como para otros, sin una dosis de identificación. Tratemos entonces de responder con franqueza. ¿Qué preferiríamos si nos tuviéramos que poner «en el lugar» del animal? ¿Una vida de buey de campo encadenado que se acaba pasivamente en el matadero o una vida de toro en libertad que se prolonga en veinte minutos de combate valiente? Quizá algunos duden...
Si dudáis, no denigréis a quienes prefieren la vida y la lucha del toro bravo, a quienes piensan que su suerte es una de las más envidiables de todas las especies animales que el hombre se ha apropiado para satisfacer sus fines y que pueblan su imaginación. No sentenciéis a muerte la corrida ni los toros de combate, respetad a quienes los aman.

21/11/09

"Toreo al aire libre" en el Templo de Debod. Madrid








¿Qué haces esta tarde? Voy a torear al Templo de Debod. Es lo que comenté a mis amigos el pasado domingo día 15. Muchas veces he intentado transmitirles mi afición a los toros, pero es complicado hablar con personas que, aunque te respetan, creen que siendo tan joven tu afición es algo “raro”. Y es que sin duda, hoy en día los jóvenes aficionados lo tenemos difícil. Por eso me llamó la atención la actividad que propuso el Foro de la Juventud Taurina: torear al aire libre en el centro de Madrid. Hace unos años nadie habría pensado que siendo tan tímida, acudiría a esta convocatoria; pero es que esta afición a los toros ha cambiado mi forma de ser.

No lo dudé y el domingo me presenté en el Templo de Debod. Poco a poco empezaron a llegar jóvenes con capotes y muletas, y tras la lógica timidez inicial comenzaron a verse por este original escenario verónicas, revoleras, chicuelinas...Con la muleta llegaron naturales, derechazos, pases de pecho...
Cuando empezó a atardecer me animé a coger la muleta y dí un primer derechazo, otro y otro más...me animaron a hacer un pase de pecho pero me dí cuenta de lo difícil que es mover bien la muñeca, los brazos, las piernas....¡y pensar que no tenía un toro delante!¡Pero la experiencia mereció la pena!

Lo más gratificante de la tarde fue comprobar que muchas personas que paseaban por el parque se paraban a vernos torear de salón e incluso inmortalizaban el momento con sus cámaras. También fue curiosa la reacción de algunos espontáneos que se animaron a coger los trastos. Pero sobre todo, lo que ha merecido la pena ha sido conocer a gente con la que poder compartir esta afición.

El “toreo al aire libre” ha sido un éxito. Esperamos que actividades como ésta se vuelvan a proponer para que los jóvenes podamos demostrar que a pesar de la indiferencia de muchos, nosotros sí queremos fomentar la Fiesta.

15/11/09

Desde Rusia… con afición







Desde Rusia, no sólo con afición, también sensibilidad para captar esta expresión artística y espectáculo que son los toros y sobre todo capacidad para mostrarnos, desde su arte e interpretación estética, como ha visto Anna Lenubova las corridas de toros.

Os recomendamos, a todos, que no os perdáis la Web que edita desde Rusia Anna Lenubova: Loca un poco

En ella, esta artista rusa, publica sus dibujos y acuarelas con motivos taurinos. Reproducimos, con su autorización, estas acuarelas que tienen como inspiración la tauromaquia de Sebastián Castella, en este caso en la corrida Picassiana, pero Anna Lenuvoba tiene una amplia producción artística que merece la pena que disfrutéis a fondo.

27/10/09

Sebastián Castella: un valor en alza


Siguen los premios y reconocimientos a Sebastián Castella por la temporada 2009, en la que se ha erigido como triunfador indiscutible.

De la temporada pasada en América, se trajo en la maleta un no se qué, una madurez, que ya anunciaba este triunfo. En sus primeras actuaciones en España, en concreto en marzo en Valencia, me pareció percibirlo y me alegra no haberme equivocado.

Si los toreros fueran acciones que cotizaran en bolsa, yo invertiría en acciones Sebastián Castella. Puede parecer que no es un buen momento, hablando en términos bursátiles, ya que son acciones que están muy altas en su cotización y lo deseable, para un inversor, es apostar e invertir a la baja, pero es que estoy seguro de que estas acciones aún se cotizarán mucho mas.

No existe otro torero en el escalafón que pueda igualar la evolución y proyección a futuro de Sebastián Castella, porque el momento taurino que vive el diestro, el gran triunfador de la temporada por más que le pese a algunos, no deja de ser un paso más en su ascenso como figura.
Los castellistas no solo apreciamos y valoramos lo que nuestro torero es ya en la actualidad, intuimos al gran torero que seguirá evolucionando, que alcanzará cotas aún mas altas y que por supuesto nos seguirá sorprendiendo, porque eso es algo que este torero siempre consigue, aún con nosotros castellistas convencidos.
Cada día su toreo se hace mas profundo y fundamental, nos hace vibrar con su valor y también con su temple y cadencia. Está en el camino que le afianzará como figurón y siguiendo con el símil bursátil es un valor en alza, imprescindible en la cabeza de todo buen aficionado, que alcanzará aún mayor cotización y reconocimiento y si no, al tiempo.

Cuando,como peñistas en diciembre de 2008, tuvimos nuestra primera reunión, redactamos en la convocatoria a la cita, que nos reuniríamos en la Puerta Grande de las Ventas: por la que esperamos ver salir en múltiples ocasiones a nuestro torero y el deseo se ha cumplido: dos puertas grandes en cinco meses
No tiene mérito muestra anticipación, al fin y al cabo apostamos sobre seguro.

24/10/09

Falta fuerza, no bravura

Hay aficionados que consideran la falta de bravura como el motivo principal de la ineptitud de muchos toros para ser toreados, argumentando que gran parte del problema radica en que los toros de hoy ya no son como antes.
Es evidente, que el toro de hoy nada tiene que ver con aquel que se lidiaba hace 80 años, fundamentalmente debido a que este era un toro que se defendía y que daba una lidia que en nada se parecía a la actual.

La intervención del hombre, a través de un proceso continuado de selección, ha contribuido a configurar la línea actual. Este toro tipo se ajusta al toreo artístico que demanda la inmensa mayoría del público y se caracteriza por ser un toro que acude perfectamente al capote y la muleta.
El toro actual manifiesta la deseada característica de bravura, entendida como la capacidad de embestida hasta el final de la lidia. El VIII congreso de criadores de lidia celebrado en Aguas Calientes, aporta un interesante estudio del concepto de bravura, elaborado gracias a las opiniones contrastadas de un prestigioso grupo de ganaderos. Entre las conclusiones, conviene resaltar que la bravura es un hecho cultural, un vestigio más del paso del hombre por la tierra, dejando claro que la bravura innata del toro era defensiva y la actual es de ataque.

No pueden considerarse acertadas aquellas manifestaciones que tachan de falta de bravura al toro actual, ya que es la falta de fuerza de muchísimos toros, lo que impide que la manifestación del carácter bravura se desarrolle a lo largo de toda la duración de la lidia como sería deseable.
Dado que a muchos toros les sobran kilos, tendremos que renunciar a ese toro inmenso, dado que la movilidad requerida para el toreo artístico de hoy, está claramente reñida con un toro bravo sobrado de kilos. El peso de un animal no es garante de fuerza, como tampoco lo es de peligro y aunque en contadas ocasiones se den ejemplares que cumplen con un peso elevado, está demostrado que no es lo normal. Aquellas plazas que se empeñan feria tras feria en presentar grandes ejemplares de peso, continuaran cosechando muchas decepciones.

La evolución del toro ha sido pareja a la evolución del toreo. Hoy nos encontramos ante una forma de torear mucho más estética y llena de plasticidad y movilidad. Al toro de hoy, para sacarle el máximo lucimiento a su lidia lo que hay que exigirle es más fuerza, conservando su capacidad de embestida.
La selección debería continuar hacia la obtención de un toro que manteniendo la condición de bravura actual, fuese capaz de mostrarla en la totalidad de la lidia y si el público quiere toros grandes el proceso de selección debe también dirigirse a lograr estructuras óseas capaces de mover ese peso.
Determinados factores medibles y heredables, como puede ser el nivel de desarrollo óseo y de la caja torácica a una edad determinada, deberían ser barreras de selección de futuras madres reproductoras y de los futuros ejemplares que aspiran a lidiarse. De lo contrario y si no queremos renunciar al toreo actual con un toro grande, tendremos que llegar a asumir que los toros apenas se piquen, que no haya quites, que las banderillas no cumplan su función, o que al cuarto pase muchos toros se paren, todo ello motivado siempre por la más que preocupante falta de fuerza.

19/10/09

Se estrena "Arena", película austriaca sobre toros


El día 23 de octubre se estrena, en el Festival de Cine Internacional de Viena, la película documental del director austriaco Günter Schwaiger. La originalidad de esta película radica en el enfoque de la misma, que presta atención, no a los tópicos, sino a la vida y emociones de los toreros y los que aspiran a serlo. Pretende de este modo acercarse a la complejidad de un mundo con raíces muy antiguas.

Entre los toreros que relatan sus sentimientos está Sebastián Castella que cuando le preguntan si es mas difícil para un francés que para un español abrirse camino, reponde: "para un extranjero... aunque llega un momento, que ya no hay... ya la gente no pide el pasaporte".

¡Cómo para pedírselo al gran triunfador de la temporada!


ARENA TRAILER from Günter Schwaiger on Vimeo.

16/10/09

Suma y sigue: ahora, la temporada americana


Repasando la contundencia de las temporadas española y francesa de Sebastián Castella, a su peña nos resulta muy gratificante comprobar las muchas ocasiones en las que alguno de nosotros hemos estado presentes en sus actuaciones: las dos puertas grandes en Madrid, sus dos tardes en Sevilla, en Valencia, Talavera, Plasencia, Vitoria, Bilbao, Salamanca, Colmenar Viejo… este año, Francia no pudo ser como la temporada pasada, pero ya veremos el próximo año.

Ahora, que está a punto de empezar la temporada americana para Sebastián, sus peñistas estaremos atentos a toda la información que nos faciliten los medios y cuando alguna de sus tardes sea retransmitida por radio, no nos importa la hora, ahí estaremos como en otras ocasiones, escuchando e imaginando los pases y faenas que los comentaristas americanos nos relaten.

Qué diferentes estas temporadas americanas de las de hace muchos años, en las que los toreros y sus cuadrillas realizaban el viaje en barco y se tardaba varios días en llegar al punto de destino, no como ahora, en avión, que son unas horas. Sin móviles, sin internet que facilitara la comunicación, aquellos hombres sufrían tal desarraigo en sus vidas y costumbres que algunos, como los subalternos de Juan Belmonte, conservaran en sus relojes durante toda la temporada, la hora de Sevilla, de su Triana, que seguía marcando su vida y su nostalgia.
Los toreros sentían la “obligación" de seguir las tradiciones, como Belmonte en su primer viaje a Mexico, que se trajo como otros toreros habían hecho antes que él, no uno, sino varios loros que viajaron en la bodega del barco con pasaje a precio de oro. Loros, que una vez en Sevilla, para decepción suya y de los amigos a los que se los regaló, no dijeron ni una sola palabra.
Como me gustaría conocer la historia de un bastón que un aficionado tiró al ruedo como regalo a Manolete y que hoy se dice que forma parte de la colección de bastones de Antonio Gala.
Costumbres distintas, ya en tiempos mas recientes, que provocan situaciones equívocas, como cuando Jose Luis Palomar rechazó un ramo de flores en Venezuela, diciendo que a él solo le gustaban las mujeres, ignorando que era tradición que dentro del ramo estuviera el talón con los honorarios.

Miles de anécdotas, andanzas y a veces peligros, que nuestros toreros conservan como recuerdos de sus temporadas en América, porque en definitiva, los grandes toreros tienen una vida mas intensa que la de los mas fabulosos personajes literarios como le dijo en una ocasión García Márquez a Ortega Cano, según relata Luis Nieto y está claro que en esa intensidad contribuye, no poco, la experiencia de la temporada americana, que los grandes toreros no se pierden, es especial el maestro Sebastián Castella, gran triunfador de la temporada europea de este año, que la disfruta enormemente y que desde aquí su peña le deseamos que sea como el quiera que sea y un poquito más: ¡¡¡Suerte maestro!!!


    

ABC premia a Castella como triunfador de la temporada en España y Francia

Sebastián Castella ha sido declarado por mayoría ganador del II Premio ABC-Vicente Zabala «por la regularidad en el triunfo y el compromiso en las principales plazas de España y Francia, conquistadas sobre los valores del temple, la quietud, la autenticidad y la superación a lo largo de la temporada 2009».
Se reconoce a Sebastián como el torero que más paseíllos ha hecho en plazas de primera categoría, treinta, y el que mas orejas ha cortado en estas plazas, un total de cuarenta y cinco y que ha abierto dos veces la Puerta Grande de Madrid.

Sebastián Castella ha toreado setenta y seis tardes en España, Francia y América, ha cortado ciento cinco orejas, un rabo, ha conseguido tres indultos y ha salido a hombros en treinta y seis ocasiones.

15/10/09

Final de temporada

Al final de cada temporada, cuando con pena nos tenemos que despedir de nuestros toreros, solo nos queda felicitarles por sus triunfos y desearles mucha suerte en su andadura americana.

En el caso de Sebastián Castella, días atrás se lesionó una rodilla en un tentadero, lo cual nos privó de ver su último remate en Zaragoza y en Jaén, ¡lástima!. Cabe señalar que la vida de un torero no acaba cuando se quita el traje de luces, existen contratiempos , es una profesión en la que el peligro no solo les acompaña dentro de la plaza, sino también en las tientas, en los viajes de una ciudad a otra....

Pero no importa, ya que Sebastián nos ha dejado mas que satisfechos con la grandísima temporada que ha hecho y sobre todo su triunfo en las Ventas, que no ha podido ser mejor despedida. Esta temporada no solo ha triunfado cara a sus seguidores sino también frente a aquellos aficionados a los que les ha costado reconocer su maestría.

Solo nos queda desearle, desde su peña, una pronta recuperación y un descanso que tanto se merece.

11/10/09

Sebastián Castella. La ética de ser torero


Francis Wolff en su obra Filosofia de las corridas de toros reseña los que podrían ser los mandamientos para ser torero, no como reglas para torear bien a los toros, sino como máximas elementales para llegar a ser torero:

Primero: “Serás torero, es decir,que ante todo actuarás siempre y absolutamente conforme a tu oficio”.
Segundo: “Harás siempre y en la medida de lo posible lo que resulta imposible a cuaquier otro”
Tercero: “Pondrás tu ser torero por encima de tu propio ser"
Cuarto: “Serás tal como te muestres”
Quinto: “Lidiarás a tu adversario sea cual fuere y sin preocuparte de ti mismo: de tus sentimientos, tu sufrimiento, tu integridad física”
Sexto: "Matarás a tu adversario, ocurra lo que ocurra y cueste lo que cueste”
Séptimo: “Serás siempre dueño de tu adversario, de la adversidad, de ti mismo, es decir, de tus gestos, tus reacciones, tus emociones”
Octavo : “Engañarás a tu adversario sin mentirle”
Noveno: ”Disimularás a tus espectadores lo que pienses sin engañarles sobre lo que haces”
Décimo:” Expondrás enteramente tu cuerpo al espectador igual que al adversario"

Dice Wolf que cuando algún torero ha respetado todas esas reglas es cuando el público muestra su admiración gritando: ¡torero! ¡torero! y llama la atención sobre el hecho de que en esta ética se identifica al torero con su función: el ideal del torero lleva el mimo nombre que su función real.
Para este autor los oficios del torero consisten 1) lidiar los toros, es decir 2) afrontar en público una animal naturalmente peligroso a fin de 3) dominarlo, es decir obligarlo a actuar en contra de su naturaleza y 4) de matarlo de forma leal.
Dando por supuesto ese oficio, las virtudes enumeradas configuran un ideal con el que, dice Wolff, los toreros se miden.

Y se miden en soledad, sin que nosotros aficionados o público tengamos ninguna intervención. Distinto es que, ya en la plaza, nuestra personal valoración del torero, su actitud y faena hagan que, sin ser tan analíticos pero percibiendo esa ética, gritemos: ¡torero! ¡torero! como tantas veces en esta temporada ha escuchado en las plazas Sebastián Castella.

5/10/09

Ventanero



Mundotoro.tv


Cuando hay un toro así, ha comentado el maestro, pues… se puede hacer toreo…

Se refiere Sebastián Castella al toro Ventanero de la ganaderia Núñez del Cuvillo, que el día 3 de octubre en las Ventas, le ha permitido cuajar una faena rotunda, una de esas faenas con la que sueñan todos los toreros y que abren la puerta grande, en su caso, ya por tercera vez y dos veces en cinco meses.
Repásese la lista de las puertas grandes en Las Ventas, que no son tantos los elegidos, como pudiera pensarse.

Dice también, que ha disfrutado mucho toreando.. y disfrutar allí desde luego disfrutó todo el mundo, pero los castellistas levitamos.. porque hay que ver la raza de este torero, que ya tenía asegurada la puerta grande en solitario y seguía arreando con el sexto, como siempre hace, en todas las plazas, en todas las circunstancias, porque esa es otra de sus virtudes: esa honradez y esa entrega, esa voluntad de triunfo y ese carácter inasequible al desaliento porque ni el viento, ni el no toro, ni cualquier otro inconveniente apartan a Sebastián Castella de su afán de mandar, de su bien trazado propósito de ser una figura del toreo que marque época.

Detrás de la evidente evolución que se aprecia en su manera de torear, continúa inamovible su esencia torera y la absoluta fé en si mismo. Su maduración no le hace perder ninguna de sus virtudes: ese valor sereno y frio que apoya en una técnica irreprochable, esa transmisión a los tendidos, que solo el torero que también es artista consigue. Por eso cuando a este torero le sale un buen toro, todos, él el primero, disfrutamos de una gran faena, de una gran tarde, que según ha declarado el maestro ha sido la mejor de su vida.

4/10/09

De castellista a castellista

Tres puerta grandes ya dicen mucho…

En cuanto a ayer, no tengo palabras, tardé en mandarte el mensaje para decirte lo de las orejas. Le alababan por la faena que hizo en San Isidro, pero la de ayer fue...

Ayer toreó de dos maneras, en el primero con un toreo que solo los maestros saben hacer, no se oía ni las moscas, hasta las palomas que se plantaban en el ruedo se quedaban mirando...
Tenia sentado delante a un morantista y al dar esos naturales tan limpios se echaba las manos a la cabeza, al final de la corrida terminó dándome la razón y sin rechistar....

Y el segundo, cosecha propia, unos arrimones que cortaban la respiración, sobre todo el último, que el toro le acariciaba la pierna con el cuerno. Lástima la espada, madre!, si las estocadas se pudieran guardar para estos casos!. De las dos faenas, me quedo con la primera.

Pero lo más impresionante, fue el público. Escuchar esos ¡olés¡ que hacían eco, la gente de pie aplaudiendo sin haber terminado ni siquiera la tanda, esos gritos de ¡torero! que se oían desde dentro cuando salía por la Puerta grande... en fin, que más te voy a contar.

Son momentos que se te quedan grabados y yo salí de la plaza contentísima y orgullosa, pero por él, por ver el momento tan bueno que atraviesa y ver, que hasta el mismo tiene otro semblante de cara, de tranquilidad, de saber que lo esta haciendo bien.

1/10/09

Sangre fría y cabeza despejada


Cada vez que veo a Castella en una plaza aprendo algo más de su toreo. Superada la barrera de la muestra de voluntad y ganas de trabajar bajo cualquier circunstancia, la pasada tarde de Sevilla encontré la quietud.

Si el valor es una condición indispensable para el toreo, la quietud es la constitución sobre la que deriva el temple, y esa tarde hubo mucho por parte del francés.

El primero de su lote le dio un revolcón afortunadamente sin consecuencias, cualquier otro hubiera huido de seguir intentándolo tras el aviso del astado, pero la tarde iba de temple y si el segundo se le paraba a medio pase, más quieto se quedaba el torero esperando que el animal recuperara las ganas de tirar para la manta, a momentos la sangre dejaba de circular, el tendido se callaba, y en esos segundos los ojos solo podían ver valor de sangre fría y cabeza despejada, valor de torero.

Lo intenta y lo consigue, y a pesar de que los animales no daban para media maratón se podía escuchar a los asistentes comentar cómo sacaba a los toros lo poco que podían ofrecer. Sólo pudo ser una oreja, ¡qué no habría conseguido si los animales hubieran sabido estar a la altura!...









27/9/09

La falta de bravura, casta y trapío de tantos y tantos toros en las plazas...


Toreros que "inventan" toros que no existen, faenas merecedoras de un oponente que justifique su buen hacer y la tradición de la fiesta. Toreros dignos de mejores causas que, con su actitud entregada y valiente, insisten en dan la cara ante el desastre y corren riesgos innecesarios, porque no nos engañemos, esos toros de nulo juego, también hieren y matan.

Tenemos al enemigo en casa. No son los antitaurinos, ni la crisis económica, ni algunas propuestas legislativas, las únicas causas que la ponen en peligro. Son esos toros- de alguna manera hay que llamarlos- los que con su falta de todo, echarán a la afición de las plazas, desesperada y aburrida.

Y cabe preguntarse quienes son los responsables de que esta situación se enquiste cada vez mas. Son los ganaderos, los empresarios, los toreros, los aficionados, todos en algún grado: porque ¿alguien se sorprendió con lo que pasó ayer en Sevilla? ¿Es que alguno esperábamos un milagro?

A cada uno lo suyo: tenemos lo que criamos, contratamos, aceptamos y pagamos. Pero que fácil se lo estamos poniendo a los antitaurinos… sin toro no hay fiesta, ni con la mejor actitud, arte y buen hacer de toreros como Sebastián Castella.
Y que sean plazas como la Real Maestranza de Sevilla, las que una y otra vez tropiecen con el mismo no toro....

15/9/09

2/8/09

Titulares y portadas

En la revista 6toros6 del 26 de mayo, se destacaba en portada el triunfo de José Tomás en Jerez y se "concedía" un rinconcito a la derecha, para mencionar la Puerta Grande de Sebastián Castella en las Ventas.

Sin quitarle ninguna importancia a la feria de Jerez, hace falta ser partidistas para darle más importancia en espacio y en portada a ese triunfo de Jose Tomás, que a una Puerta Grande de Sebastián Castella en la plaza de las Ventas, se supone que la plaza más importante del mundo.

Ayer en la feria de la Peregrina en Pontevedra, Sebastián Castella, tras dos grandes faenas salió por la Puerta Grande y Jose Tomás, no consiguió ningún trofeo.

Me mata la curiosidad y no imagino la crónica que hará la mencionada revista, seguro que la actuación de Tomás, aún sin trofeos, será de un mérito inmenso y la de Sebastián Castella...

13/7/09

El toro y la muerte


Dice Savater que el toro está no para quitarle la vida al hombre, sino para darle más vida. Según Juan Antonio Pérez Mateos en cada pase, el héroe burla la muerte y por tanto cobra más vida.
Las corridas de toros son el único espectáculo en el que la muerte forma parte explícita del mismo. El torero, matador, héroe, maestro, debe burlarla en un espectáculo auténtico de principio a fin.

Toreaba Cúchares y en barrera estaba su amigo, el actor Julián Romea. Le tocó en suerte un toro difícil y el público gritaba, le insultaba y le pedía que se acercara más. Su amigo, por serlo, solo le gritaba que se acercara al toro y Cúchares le contestó: Julián no me chilles, que aquí se muere de verdad y no de mentirijillas como en el teatro.

En una inhóspita tarde de abril de la pasada temporada, Sebastián Castella toreaba en los medios empeñado, a pesar del viento, en citar de lejos al toro y darle su pase cambiado por la espalda como inicio de faena. El público no quería que corriera ese riesgo y se oían murmullos en los tendidos, hasta que un aficionado le gritó: no vale la pena!. Como si no le hubiera oído, Sebastián dio su pase cambiado, que bien pudo costarle un gran disgusto y el público se lo agradeció casi con tantos aplausos como cuando al fin se fue a torear a las tablas y así, pudo respirar aliviada la Maestranza.
Al final de la faena, el diestro al ser entrevistado, contó como había escuchado perfectamente el grito del aficionado que le aconsejaba y declaró: siempre vale la pena…

Un toro puede matar


Como cada año, comienzan las fiestas de cada pueblo y una de las actividades mas atrayentes es el tradicional encierro.
Es una fiesta que atrae gran aglomeración de gente y como los recorridos cada vez se quedan mas cortos, el peligro aumenta. A esto hay que sumarle otros factores, como la falta de descanso de muchos de los corredores, que aguantan la noche de tirón hasta la hora del encierro. Esto supone que pierdan parte de su potencial y sus reflejos, que son tan importantes a la hora de ponerse delante de un toro y ademas entorpecen a los que verdaderamente se preparan para estos eventos. Es igual de emocionante correr el encierro que verlo desde el burladero.

Nos tenemos que mentalizar y concienciar nosotros mismos que estamos ante un animal peligroso y fuerte que, en algunos casos, supera hasta los 500 kilos, y por lo tanto puede llegar a matar.
Las autoridades informan en numerosos medios de todos los incidentes que se pueden ocasionar, por lo que es nuestra responsabilidad y no se debe culpar a nadie de ello.

No quiero terminar sin dar mis condolencias a los familiares y amigos de Daniel Jimeno, que tuvo la desgracia de perder la vida en Pamplona y desear la pronta mejoría a todos los heridos. Que todo esto nos sirva de reflexión y nos ayude a mejorar cada vez mas una fiesta que es tan tradicional y nuestra.

12/7/09

Orejas


Las orejas, esos apéndices tan deseados que simbolizan el reconocimiento contundente a la buena lidia, de otra forma su significado carecería de sentido.Pero mientras demasiadas faenas terminan hoy con la orejita de regalo, existen otras en las que injustificadamente los toros se van con ellas al desolladero, cuando razón para pasearlas había más que de sobra.

En las plazas hay demasiadas concesiones y errores, como consecuencia de la falta de rigor y conocimientos de las presidencias y sus equipos asesores. Si en el palco presidencial no se respira conocimiento taurino, la objetividad a la hora de juzgar acaba derivando en un espectáculo poco serio de orejas y rabos.

Cuanta culpa de estas situaciones la tiene el público, al no entender que también es posible disfrutar de la fiesta sin cortar orejas. Demasiadas primeras orejas se cortan inexplicablemente, al ser su concesión potestad del foro. El público asistente debe siempre ejercer correctamente su papel de juez y parte en la valoración de una faena.

Entre los diferentes escalafones posibles, el que hace referencia a los resultados obtenidos en plazas de primera (valorando Madrid y Sevilla aparte) y segunda categoría, es el de más interés. En esta clasificación, Sebastián Castella ocupa, este año, un lugar de privilegio, cosechando importantes triunfos en las plazas de más renombre, sin obviar que podría acumular un resultado más contundente, si algún presidente hubiese sido justo a la hora de valorar.